GHOSTING: NO DECIR NADA… ¡DICE MUCHO!

O como se nos enseñaba en la facultad de Periodismo: no comunicar también es comunicación. Porque no sólo las palabras tienen un significado y un objetivo (o varios), los silencios también.

Soy una gran defensora de los silencios, ¡me encanta el silencio! Detener nuestras cuerdas vocales nos permite escucharnos por dentro: pensar, evaluar, tomar consciencia… Y también nos ayuda a prestar atención a lo que viene de fuera, a asimilarlo y a ordenar nuestras ideas antes de hablar, propiciando así  conversaciones (y discursos, exámenes orales, presentaciones, etc.) más nítidas y eficaces.

Sin embargo, hay silencios que lejos de favorecer una buena comunicación, la entorpecen tanto que pueden llegar a provocar serios problemas a nivel personal, profesional y social.

A menudo usamos el silencio a modo de reproche, de prueba, o incluso de rechazo: retirarle la palabra a alguien tras una discusión, dejar de contestar un mensaje o una llamada, o utilizar el ghosting* (o lo que en mis tiempos llamábamos “bomba de humo”) para finalizar una relación cualquiera (afectiva, laboral, comercial…). Estos comportamientos, aunque habituales, no aportan nada positivo, lo único que consiguen es generar desconcierto, desconfianza e incluso estrés y ansiedad en nuestro/a interlocutor/a.

Si te fijas, a tu alrededor encontrarás estos comportamientos en numerosos contextos diferentes:

  • Cuando alguien hace algo que no te gusta y en lugar de comentarlo abiertamente, con respeto y asertividad, adoptas una actitud de enfado silencioso, en el que cuando se te pregunta “¿Qué te pasa?”, contestas “Nada”, o “Tú sabrás”. Obviamente la otra persona no es adivina, no puede conocer tus pensamientos y sentimientos si no se los comunicas. Pretender solucionar un malestar con silencio es la peor de las alternativas. Si, por el contrario, expones de buenas formas las razones de tu malestar (aunque creas que tu interlocutor/a debería conocerlas), reducirás el tiempo del mismo y tendrás más opciones de evitar que se vuelva a repetir.
  • Cuando dejas de contestar un mensaje (de texto, Email, etc.), aunque tengas tus razones (escasez de tiempo, exceso de trabajo, falta de ganas de continuar esa conversación…), tu silencio está provocando una molestia a quien te ha escrito, ya sea porque está dejando de hacer otras cosas en espera de tu contestación, porque requiere tu opinión para tomar una decisión o porque simplemente necesita constatar que su mensaje se ha recibido. Es muestra de respeto y consideración tomarte un par de minutos en responder, aunque simplemente sea para decir “Recibido, gracias”, o “Deja que lo piense”, o “Te diré algo lo antes posible”.
  • Cuando asumes que es momento de cortar una relación, cualquiera que sea, pero no encuentras las palabras o la forma de hacerlo de forma satisfactoria y decides desaparecer para evitar enfrentarte a esa incómoda situación. En este caso el trastorno que puedes generar en la otra persona es grave, pues la incertidumbre sobre la relación, sobre su propio comportamiento e incluso sobre sus sentimientos puede derivar en trastornos psicológicos y emocionales. Ofrecer una explicación, por dolorosa que sea, siempre será menos angustiosa que el silencio y a ti te permitirá cerrar esa puerta de forma armoniosa, sin cargo de conciencia, con la certeza de poder seguir adelante sin peso en la mochila de las cuestiones pendientes.

Sé consciente de las consecuencias que pueden tener tus silencios, de cómo pueden afectar a otras personas y sé responsable de tus propias decisiones. Decir “No” siempre es una opción. Rechazar una relación, un producto, una petición, una propuesta… es una decisión individual como otra cualquiera. Con argumentos, sinceridad y respeto debería ser aceptada. Y si no lo es, te recomiendo leer esta entrada en la que te hablo de las buenas prácticas no correspondidas.

Responsabilízate de tus propios actos. Si cada una/o lo hacemos de forma individual seremos referentes de buenas prácticas, en lugar de perdernos en exigencias que sólo entorpecerán nuestra comunicación y nuestro bienestar.  

 

*Ghosting (derivado del término anglosajón “ghost”: fantasma) es la práctica consistente en cesar toda comunicación y contacto con una pareja, amigo u otra persona de forma repentina, sin ninguna advertencia o justificación aparente.

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